Es interesante ver cómo nos desgastamos buscando definir a Dios desde la perspectiva de lo que queremos que sea. Es como la baraita en el estudio del Talmud. Primero tenemos una mishná, segundo; la adornamos de infalibilidad y tercero, tenemos una baraita o sucesión de baraitas que tratan desesperadamente de no contradecir la mishná y lograr por algún milagro que el contenido se le amolde ( a la mishná ).
El problema no está en las explicaciones acerca la baraita .. el problema está en otorgarle a la mishná un carácter inmutable.
Con Dios pasa lo mismo. Dios es un relato. Todo, absolutamente todo lo que “creemos” saber De Dios es un invento; todo, no exista una sola palabra que no responda a una creencia, prosa, canto o poema que existe única y exclusivamente porque hemos decidido creen en él. Dios es, luego, una decisión y un invento que existe en la imaginación colectiva de los hombres.
Pero ¿existe Dios?.
Contrario a lo que podrías creer en este momento de la lectura, yo afirmo que si existe, pero por razones diversas y me encanta cuando Moshé lo descubre y le pregunta a la fuerza que coloca las llamas en la zarza sin quemarla que quién es. SOY EL QUE SOY. Wow, tenemos la respuesta al frente nuestro pero nuestra necedad, nuestro ego y nuestra necesidad de darle al relato una forma que nos de paz y nos arregle nuestros problemas termina siendo siempre victoriosa. DIOS ES EL QUE ES. Y, cuando resulta no ser el que es – porque no se amolda a nuestro concepto -, entonces nos desgranamos excusándolo por no cumplir nuestra expectativa pero ni por un instante dejamos la expectativa para aceptar la realidad.
Dios es el o lo que es, y definitivamente, no es aquello que hemos creado de él. Somos responsables de que “al principio creó el hombre a Dios a su imagen y semejanza” y durante miles de años hemos tratado que este invento funcione y, cuando no lo logra escondemos su inutilidad ( la del modelo ) en el concepto de FE y de MISTERIO y convertimos la imagen De Dios en el destinatario de nuestras propias idolatrías y ese SOY EL QUE SOY, pasa a ser el SOY EL QUE TU DESEAS QUE SEA. La falta de humildad y nuestro ego terminan venciendo siempre.
Simplemente no podemos aceptar ser una criatura mas en un cosmos lleno de vida. no podemos.
Veamos: ¿ Qué sabemos De Dios ? .. NADA, absolutamente NADA. Ergo, si nosotros no sabemos nada acerca De Dios – mas que los inventos y delirios personales y colectivos que nos hacen “sentirlo” – y si a quien está a nuestro lado le pasa lo mismo y tampoco sabe nada acerca De Dios y, si todos los sabios coinciden con que Dios es indescriptible, entonces ¿cómo es que todos si sabe qué quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere ?
Nunca he comprendido esto.
Inventamos que Dios es un padre ( esta majadera tendencia a humanizarlo ) y entonces nos aconseja y nos regaña… No sabemos qué, quién, cómo o cuándo es Dios pero nos damos el tupé de hablar en su nombre sobre todo cuando se trata de levantar fondos; porque paradójicamente el Dios que promueven los que manifiestan conocer su voluntad tiene la capacidad de crear universos, planetas y generar vida de entre las piedras, pero no puede producir dinero.
Bueno, te voy a contar que creo.
a) Creo en aquello que puedo comprender a través de mis sentidos y el uso de la razón. Para algo los tengo ¿ no ?. Si mi razón y sentidos no me sirvieran para lograr entender que lo que no percibo o no existe o aun no lo he descubierto, entonces, ni mi razón ni mes sentidos tendrían sentido de ser.
b) Aquello que no existe pues no existe. Aquello que no he descubierto y que nadie ha descubierto – como podría ser un nuevo elemento de la tabla periódica que aun no sale a La Luz – pues desde un punto de vista intelegible aun no existe.
c) Es evidente que existe un “algo” creador; me explico: Hay un universo, galaxias, sistemas, soles y planetas y en éste que vivo, hay organismos animados e inanimados. Nada se obtiene de la nada así que existe una fuerza creadora a la que yo llamo Dios.
d) No se nada de esa fuerza creadora. Nadie sabe nada acerca de esa fuerza creadora.
e) Sé que Dios – y esto es duro – no es la suma de los atributos que le hemos dado. Los conceptos de amor, justicia, omnisciencia y poder no se le pueden aplicar. Cada uno tiene una prueba en contrario. Si fuera justo y todo poderoso y nos amara como un padre, no permitiría la desigualdad ni la injusticia y muchos hornos no se habrían construido ni muchos judíos habrían muerto en el holocausto ni en los 2000 años de persecuciones. Ni habrían existido guerras, ni miseria, ni hambre, ni peste.
Las pruebas en contra de estos atributos es tan abrumadora que no comprendo cómo se sigue defendiendo el punto. Dios no es humano ni piensa como humano. De hecho, todo apunta a que ninguno de los atributos que le hemos inventado se le aplica. Entonces ¿porqué los mantenemos?, bueno, no lo se. Supongo porque un Dios sin atributos no es fuente ni de poder ni de riqueza. Además, la fuerza de un relato imaginado depende de que se crea en él para calar en el imaginario colectivo. Una vez que se cree, la creencia es mas grande que el objeto de la creencia y ésta logra que convirtamos el aroma de rosas en una aparición mariana o una cura diferente a una enfermedad común se transforme en un milagro y el establecimiento de una nueva meta; buscar el sentido que Dios quiere para la vida de la persona que curó.
Sé que son palabras duras y me disculpo por ello. En fin, miles de libros de argumentos a favor de la existencia de un Dios hecho a la medida de las necesidades humanas se desvanecen con sólo abrir la ventana en un día de tormenta o cuando algún criminal decide disparar el arma contra las sienes de un inocente.
f) ¿ Qué mas sé ? Bueno, sé que existe una fuerza creadora, que no comprendo, que no creo que llegue a comprender en el transcurso de mi vida, que aquellos que dicen comprenderla tampoco la comprenden.
También sé que puedo percibir esa fuerza creadora a partir del resultado de la creación misma y que soy parte de esa creación.
g) Se que, hasta donde sabemos al día de hoy, y hasta donde hemos aprendido a utilizar la “inteligencia” tal y como la conocemos, la materia y la energía no se crean ni se destruyen, simplemente se transforman y como señalan Sagan y DeGrass Thyson, somos “polvo de estrellas”.
Nuestro ser, todo lo que somos y la energía que nos mueve ha estado encapsulada en un sistema, en un planeta que forma parte de una galaxia que forma parte de un universo que es parte de esa fuerza creadora.
No me voy complicar con las ideas panteístas de Spinoza ( ni las que él tenía ni las que le han asignado ), ni quiero ingresar a analizar conceptos de filosofía de Nietze o Sasoferrato. .. quiero responder únicamente a mi observación y lo que mi inteligencia me indica utilizando algunos pocos principios, simples y básicos. Si lo hago, me doy cuenta que soy parte de un sistema; como una gota de agua en el océano o como un ladrillo en la pirámide. A ver, ¡no somos tan importantes!, pero a la vez, tenemos la oportunidad de entenderlo a simple vista y con solo un poco de meditación.
Y ¿ qué papel tiene Dios en esta ecuación de pensamiento ?
Pues yo lo identifico con esa fuerza creadora y listo. ES EL QUE ES.
¿Quieres ver milagros? observa las leyes de la física, ¿ Acaso puede existir algo mas maravilloso que la diferencia de pulso del tiempo al acercarse al horizonte de eventos de un agujero negro supermasivo capaz de doblarlo y desviar La Luz de su curso ?
Dios es Dios; un “algo” creador cuya creación nos incluye y que, por cualquier razón – en realidad no importa cuál sea – nos permite entenderla tal de acuerdo con nuestras capacidades y que nos invita a vivir la vida que ha derivado en nosotros.
En mi humilde opinión, agregarle algo mas, siquiera una coma, es agregarle un relato, un invento a la realidad y generar a partir de éste una creencia que nos hace volver al círculo vicioso de la lucubración innecesaria acerca de qué es o cómo es o cuándo es Dios.
h) ¿Dirige Dios mi vida? En realidad creo que no.
Sé que así como Dios no es la suma de los atributos que le hemos inventado para que calme nuestros temores, también sé que Dios no es un amigo invisible pendiente de nuestras súplicas y dispuesto a alterar las reglas de la física universal ni la biología planetaria para cumplir mis deseos y olvidar los afanes de los demás. Eso si que lo se.
i) ¿Rezo? Si, claro, pero hago una sola cosa; Dar Gracias porque para ser agradecido no necesito que el receptor de mi agradecimiento siquiera se de cuenta de cuánto le agradezco. El agradecimiento es un sentimiento propio, egoísta, alegra el alma porque devuelve el favor que has recibido al vivir, al respirar, al poder pensar y el poder descubrir tu entorno y dejo a Dios “ser el que es” sin esforzarme en el inútil esfuerzo de tratar de entenderlo y sin escuchar a los “peritos” que dicen conocerlo; a esos les huyo !
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